lunes, 27 de mayo de 2013

Raíz, Tronco, Rama, Hoja

Mi abuela materna fue siempre toda una señora, una mujer fuerte y luchadora, con mucha dignidad y con mucha clase. Era una mujer con cultura pero, lógicamente, había nacido y crecido en otros tiempos, de modo que recuerdo con cariño los momentos en los que surgía el tema en la conversación y ella me decía, con aire ligeramente ofendido: “¡Tú descenderás de quien quieras, pero yo desde luego no desciendo del mono!”. En la entrada anterior hablamos del Árbol de la Vida, que hunde sus raíces en los abismos del Tiempo, que sigue creciendo y floreciendo en este mismo instante y del cual nosotros no somos más que una pequeña hoja en una rama alejada. Pues bien, utilicemos otro símil con árboles incluidos: mientras que la semana pasada hablamos brevemente de todo nuestro árbol genealógico, incluyendo primos, tíos segundos y tíos abuelos, hoy hablaremos con más detalle de nuestros ascendientes directos, de nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos evolutivamente hablando, remontándonos hasta el origen de la Vida en la Tierra… Para hacernos una idea de quiénes somos es bueno saber de dónde venimos, y mirar las cosas con perspectiva nos ayudará a intuir hacia dónde podríamos estar yendo.
 
 
Hace un par de meses vi en Discovery Channel un documental de la serie Curiosity, titulado El Nacimiento de la Humanidad, que fue el detonante de esta entrada. En él se explican los sucesivos cambios en el aspecto externo y la morfología interna de las distintas formas de vida que han desembocado en nuestra especie. Antes de empezar a hablar de ellos, quiero dejar bien claro que estos cambios no se dan en un animal concreto que muta de pronto por arte de magia o que digievoluciona como un Pokémon, sino que se van produciendo muy lentamente, a lo largo de miles de generaciones. Los intervalos de Tiempo asociados a la Evolución de las Especies, al igual que ocurre con la deriva continental o con la formación de las montañas, son tan grandes comparados con nuestros ciclos biológicos (para los que 100 años ya son mucho tiempo) que escapan a nuestro entendimiento si no hacemos un esfuerzo consciente por imaginarlos. Y hay otros ciclos aún más lentos que los evolutivos y los geológicos, en marcha ahora mismo en el Universo; todavía tenemos pendiente hablar de las escalas logarítmicas de Tiempo, pero tranquilos, que todo llegará.
Como no es objeto de esta entrada explicar lo que pasó antes de la aparición de la Vida en la Tierra, baste por ahora decir que el Universo se originó, según las últimas estimaciones, hace 13.800 millones de años (en adelante Ma), y que el Sistema Solar y el planeta Tierra se formaron hace 4.500 Ma. Como ya dijimos la semana pasada, hace unos 3.500 Ma aparecimos los primeros microorganismos vivos (es decir, capaces de hacer copias de nosotros mismos), creados en los océanos a partir de materia orgánica traída del Espacio por meteoritos, materia que por la acción de los relámpagos de las tormentas primigenias se fusionó en cadenas sencillas de información genética, protegidas del exterior por una capa oleosa. Durante unos 2.000 Ma la cosa cambia muy poco, hasta que se produce la diferenciación entre células procariotas (bacterias) y eucariotas (nosotros) y aparece la posibilidad de combinación de dos códigos genéticos distintos para producir un nuevo individuo, es decir, el Sexo (¡Bien!). Hace 600 Ma somos un gusano de ocho centímetros que flota en el agua; poco a poco desarrollamos las primeras células sensibles a la luz para poder buscar compañera: conseguimos ojos. Un tiempo después somos un pez con branquias, pero desarrollamos pulmones porque hay poco oxígeno en el agua estancada, de modo que durante una temporada podemos usar unas u otros según la ocasión: somos un anfibio (al parecer, hay una curiosa teoría según la cual el recuerdo genético de las branquias tiene que ver con el hipo). Al cabo de un tiempo, salimos por completo del agua y nos crecen patas, asemejándonos a un lagarto; crecemos de tamaño y nos convertimos en un reptil depredador.
 
 
Hace 250 millones de años se produce un enorme cataclismo en Siberia (del que ya hablaremos en otra ocasión) y desaparecen el 95% de las especies sobre la faz de la Tierra. Nosotros, por supuesto, sobrevivimos (si no, no estaríamos aquí ahora para contarlo); después de esta extinción masiva somos un protomamífero del tamaño de un gato. Aparecen los dinosaurios y ocupan la cúspide de la pirámide alimenticia, de modo que nos hacemos más pequeños, con aspecto de ratón, para poder escapar. Gracias a la amenaza de los dinosaurios mejoramos genéticamente: se agudiza nuestro oído y en general todos nuestros sentidos, y evolucionamos a vivíparos y mamíferos. Hace 65 Ma cae en el área de México un gigantesco meteorito que provoca la extinción de (casi) todos los dinosaurios después de 160 Ma de hegemonía en la Tierra. Los mamíferos sobrevivimos a la catástrofe gracias a que nos alimentamos básicamente de insectos: somos el Purgatorius. Hace 56 Ma crecemos una vez más de tamaño, nos parecemos a un mono con cola larga y vivimos en los árboles; hace 17 Ma nuestra cola se ha transformado poco a poco en el coxis. Como comentábamos antes, los cambios evolutivos van ligados a los procesos geológicos: en el Valle del Rift, al este de África, se alzan montañas que no dejan pasar las lluvias y esto hace que disminuya el número de árboles, de manera que hace 4,4 Ma, para garantizar nuestra supervivencia, bajamos de las ramas y aprendemos a andar sobre dos patas; dicho cambio en la estructura de la pelvis hará que a partir de este momento las hembras de la especie sufran dolor en el parto.
Hace 3,2 millones de años somos Australopitecus: en algún punto a lo largo de la Evolución nos hemos convertido en omnívoros y además de plantas podemos comer carne, una fuente de energía más concentrada y más fácil de asimilar, con lo que nuestro sistema digestivo no necesita ser tan largo y los recursos sobrantes los empleamos en agrandar poco a poco el cerebro al doble de su tamaño, siendo necesario para ello que se aflojen los músculos de la mandíbula. Hace 2,3 Ma damos un paso de gigante cuando descubrimos que podemos usar herramientas rudimentarias para hacer nuestra vida más fácil: somos Homo Hábilis. Hace menos de 1,0 Ma, y después de la caída de un relámpago (recordad, no es la primera vez que nos echan un cable), aprendemos a conservar el fuego para calentarnos en las frías noches. Pasamos de ser carroñeros a ser cazadores, y nos agrupamos por familias para garantizar mejor nuestra supervivencia. Por otro de esos accidentes afortunados, nos damos cuenta de que la carne cocinada es más fácil de masticar, con lo que las muelas del juicio dejan de salirnos y los músculos de la mandíbula se nos aflojan de nuevo, creciendo aún más el cerebro (además, ahora ya no necesitamos desgarrar la carne con los dientes porque nuestro intelecto evolucionado nos ha permitido tallar piedras afiladas que cortan). Hace unos 0,2 Ma aprendemos a hablar para comunicarnos entre nosotros y así evitar conflictos: somos Homo Sapiens, y anatómicamente tenemos el aspecto actual (salvo por el pequeño detalle de que somos todos negros).
 
 
De este modo, en lo que respecta al tema de esta entrada ya hemos llegado al presente. Sin embargo, aunque a efectos de Evolución 200.000 años son un suspiro, los cambios que se sucederán en otros aspectos a partir de este momento serán cada vez más rápidos, incluso vertiginosos… Lo habéis adivinado: otro día hablaremos de ello. Para resumir brevemente, podemos decir que hay quienes hoy en día se lanzan a comprobar hasta dónde puede llevarles su intelecto superior, pero no se paran a plantearse por qué llegar tan lejos, no se detienen a pensar en las consecuencias de sus acciones bajo una perspectiva más amplia. Cada día podemos ver en los medios de comunicación la cantidad de barbaridades que se cometen, podemos constatar que nos estamos cargando los recursos que necesitamos para perdurar en el planeta… En fin: a la larga el Tiempo pondrá a cada cual en su sitio.
Pero no es momento de ser negativos: pensemos en las cosas buenas que nos ha proporcionado nuestro desarrollo cerebral. La enorme diferencia, de la que hablábamos antes, entre las escalas de Tiempo a las que estamos acostumbrados y la escala de Tiempo evolutiva es tal vez una de las razones por las que a bastante gente se le hace difícil comprender, y por lo tanto aceptar, la Teoría de la Evolución; algunos, ante el vértigo que producen 3.500 millones de años, prefieren pensar que todo se creó en siete días hace unos 10.000 años, sin duda una cifra mucho más manejable… Afortunadamente, otros muchos sí se han atrevido a hacer el esfuerzo intelectual necesario y han visto que las teorías de Darwin son más coherentes con lo que observamos a nuestro alrededor hoy en día; muchos se han atrevido a saltar desde el trampolín alto y se han dado cuenta de que efectivamente la piscina es más grande de lo que creían. Es precisamente el aumento de volumen craneal propiciado por la Evolución el que nos ha conferido la habilidad del razonamiento abstracto y nos ha permitido trascender, con la ayuda del Método Científico, nuestras escalas de Tiempo y de Espacio para viajar con el pensamiento mucho más atrás y mucho más lejos de lo que jamás hubiéramos imaginado… Cuando reflexiono acerca de todo esto me siento muy pequeño en comparación con la inmensidad del Tiempo y del Cosmos, pero a la vez me siento inmensamente afortunado por ser capaz de comprender que formo parte de una Belleza tan grande.

lunes, 20 de mayo de 2013

El Mayor Espectáculo Sobre la Tierra

Hace ya ciento cincuenta y cuatro años que Charles Darwin publicó su libro El Origen de las Especies, poniendo patas arriba la concepción que se había tenido del Hombre hasta ese momento: no siendo suficiente que la Tierra no fuera el centro del Sistema Solar, ahora resultaba que tampoco éramos la especie elegida de la Creación, hecha a imagen y semejanza de Dios, sino tan sólo una más entre la multitud de especies de la Naturaleza. Esto por supuesto molestó a muchos, y aún hoy en día, siglo y medio después, hay algunos que se siguen molestando (en todas las épocas ha habido gente que tarda un poquito más en asimilar los conceptos).
¿Qué es exactamente la Evolución? Tratemos de hacer un resumen lo más claro posible. Para ello tenemos que empezar explicando qué es la Vida: podría decirse que organismo vivo es todo aquel capaz de utilizar la materia que le rodea para hacer una copia idéntica o parecida de él mismo. Esto se logró por primera vez en la Tierra hace unos 3.500 millones de años, y todavía no estamos muy seguros de cómo se originó, de cómo tuvimos tanta suerte. La información que determinaba la forma y el comportamiento (es decir, las instrucciones de montaje y de funcionamiento) del organismo en cuestión se transmitía gracias a cadenas autoreplicantes, moléculas gigantes hechas de una gran cantidad de átomos, articuladas básicamente gracias al Carbono, y de estructura tan compleja como elegante: la Química había dado paso a la Biología. El deterioro accidental de estas cadenas moleculares de ARN y ADN daba a veces lugar a lo que se conoce como una mutación; la mayoría de mutaciones suelen ser perjudiciales para el nuevo individuo, pero de vez en cuando se producía alguna que le resultaba provechosa a efectos de adaptación al medio que le rodeaba, y por tanto a efectos de supervivencia y de cantidad de descendencia.
 
 
Estos accidentes afortunados fueron dando lugar lentamente a una diversificación de las características de los organismos y, a más largo plazo, a una diversificación de los tipos de organismo, apareciendo distintas especies que competían entre sí por los recursos del entorno: las que estaban mejor adaptadas sobrevivían y las que no lo estaban se extinguían más tarde o más temprano. Esto es lo que se conoce como selección natural y es un proceso realmente lento, aunque en el camino hacia el Presente se han producido una serie de cataclismos que le han dado un poco de vidilla al asunto (lo de “vidilla” lo digo en tono irónico). En los últimos años el Homo Sapiens, domesticando otras especies y llevando a cabo una selección artificial de sus características, ha dado también lugar a una mayor biodiversidad de manera más rápida: basta con decir que todas las razas de perro existentes hoy en día han evolucionado en tan sólo diez mil años a partir del lobo. Además, los humanos aprovechan a veces una mutación natural para crear una nueva raza; es lo que pasó con el gato esfinge en Canadá en los años 60. En la parte negativa, por último, no hace falta decir que la especie humana, con su estupidez, ha sido la responsable de la extinción de muchas otras… pero no nos desviemos del tema.
El conjunto de todas las especies primigenias, animales o vegetales basadas en el carbono que existen o existieron alguna vez en la Tierra en el transcurso de estos 3.500 millones de años, con sus interrelaciones y ramificaciones múltiples a partir de nuestro ancestro unicelular común, es lo que se ha dado en llamar el Árbol de la Vida; un Árbol con tantas ramas, con tal nivel de complejidad y tal cantidad de Belleza, que parece imposible que todo esto haya surgido a partir de una sola cadena molecular microscópica mecida por las aguas del océano en los albores de la Tierra. El excelente divulgador Richard Dawkins se refiere al milagro de la Vida como “El Mayor Espectáculo Sobre la Tierra”, y de hecho ése es el título del libro en el que se dedica a poner sobre la mesa, de manera rigurosa y sistemática, las pruebas fehacientes de que la Evolución es un hecho. Es una lástima que Dawkins y otros científicos y divulgadores tengan que perder un tiempo precioso para tratar de convencer de lo obvio a quienes se empeñan en no aceptar la realidad tal y como es… Consolémonos mirando la parte buena del asunto: gracias a esta controversia podemos disfrutar en la Red, de manera totalmente abierta y gratuita, de una ingente cantidad de proyectos y bases de datos, algunas de ellas de gran calidad no sólo científica sino también estética, sobre el Árbol de la Vida y la Evolución de las Especies. Y no sólo podemos aprender más sobre la biodiversidad del planeta en Internet; también podemos hacerlo en la televisión o en los Museos de nuestra ciudad.
 
 
Ya sabéis que a mí siempre me ha gustado ver las cosas en perspectiva, y que ya lo hicimos con el Espacio cuando hablamos de Galileo, así que hoy que nos estamos centrando en Darwin podemos hacer lo mismo con el Tiempo. Para ello podemos recurrir a otro gran divulgador científico, éste ya desaparecido, lamentablemente: Carl Sagan explicaba en su fabulosa serie Cosmos que una buena forma de comprender la importancia relativa de las distintas fases de la Historia del Universo es comparar dicha Historia (o deberíamos decir Gran Historia) con un año; a esta equivalencia Sagan la llamaba el Calendario Cósmico. El uno de Enero se correspondería por tanto con el Big Bang y la última campanada de la noche del 31 de Diciembre sería el momento actual. Por esta regla de tres, el Sistema Solar y la Tierra se formaron en torno a Agosto, y la vida no aparece en los océanos hasta Septiembre (de lo que pasó hasta ese momento ya hablaremos en otra ocasión). Los primeros organismos multicelulares aparecen en Noviembre, y no es hasta el 15 de Diciembre que se produce la llamada Explosión Cámbrica, con una gran diversificación de las formas de vida del planeta. Los primeros vertebrados aparecen el 17 de Diciembre, las plantas terrestres el 18, y el número de especies de insectos aumenta exponencialmente el día 21. La aparición de los dinosaurios coincide con la Nochebuena, y la de los primeros antepasados de los mamíferos con la Navidad. Los pájaros hacen acto de presencia el 27, y la gran mayoría de especies de dinosaurios se extinguen el 29 de Diciembre.
¿Y cuál es nuestra contribución al Calendario Cósmico? ¿Cuál es el peso específico del Hombre, desde el punto de vista evolutivo, en la Historia del Universo? Ocupamos tan sólo las últimas tres horas de la noche del 31 de Diciembre… Lo que vendría a ser la cena de Nochevieja. Podéis ir sacando vuestras propias conclusiones, pero en la próxima entrada retomaré esta idea y la ampliaré un poco. La semana que viene nos centraremos en la especie humana y veremos con algo más de detalle cuáles son los pasos que nos han llevado en esta compleja danza de la Evolución hasta el punto donde estamos ahora; veremos cuál ha sido la parte de la partitura que hemos interpretado en la Sinfonía de la Vida, cuál ha sido nuestro papel en el mayor espectáculo sobre la Tierra.

martes, 14 de mayo de 2013

Buen Rollete (Cara B)

En mi grupo de amigos del mundo de la Música, una de las expresiones que utilizamos cuando nos vamos a dormir después de una noche de juerga es “Me voy a La Cara B”. En este caso, sin embargo, espero que la segunda entrega de mi recopilación de canciones de Buen Rollete os mantenga igual de despiertos e interesados que la anterior. Ya os comenté en otra ocasión que, en general, mis gustos en cuanto a Música son muy eclécticos, y que no se han visto afectados por las modas pasajeras desde la época de mi adolescencia. Esto se nota en la variedad de estilos de esta recopilación, y en el hecho de que me siguen gustando prácticamente todas sus canciones (aunque soy consciente de que algunas de ellas suenan bastante ochenteras hoy en día); por eso he decidido dejarlas aquí tal cual están en la cinta. Me sigue gustando (y sigo escuchando) la Música que me gustaba hace quince o veinte años (salvo muy contadas excepciones), y las ocasiones en las que recuerdo haberme avergonzado a posteriori de comprar o grabar un disco se pueden contar con los dedos de una mano.
Con el paso del Tiempo, la gente ha dejado de grabar selecciones de canciones en cassette o CD; hoy en día se usa el Spotify o los canales de YouTube. Con Internet, por un lado, es fantástico el tener al alcance de un click cualquier tema que puedas andar buscando (incluso hay programas y aplicaciones que te reconocen y te localizan una canción sólo con tararearla, sin siquiera conocer el título), pero por otra parte la relativa facilidad con la que se consigue todo hace que se pierda la emoción del descubrimiento. Hay gente que, ante la posibilidad de bajarse de la Red más mp3 de los que podría oír en cien años, se olvida de escuchar la Música de verdad, de fijarse en los pequeños detalles y disfrutar de ellos, de dejar que una canción en concreto deje poso en su alma… Lamentablemente, en la sociedad actual abundan más los comportamientos compulsivos que los reflexivos.
En cuanto a mí, aunque la Música sigue muy presente en mi vida hoy en día, con el paso de los años he tenido cada vez menos tiempo para hablar del tema con los amigos, o para estar pendiente de las últimas novedades, o para seguirle la pista a todos los grupos que me gustan, o para compartir Música en cualquier formato. Aun así, desde que grabé esta recopilación he descubierto, por supuesto, otras muchas canciones de buen rollo que me han gustado tanto o más que éstas; ya os las iréis encontrando por aquí de vez en cuando en el futuro.
 
 
First Boy In This Town (Lovesick) – Scritti Politti: Sólo tengo este disco de los Scritti Politti; tiene muy buenas canciones y está muy bien producido. Ya sé que suena, como decía antes, muy ochentero, pero es que los ochenta fueron una época alegre musicalmente hablando (después vendría el Grunge... nada que ver). Este tema en particular da muy buen rollito, y encima en el videoclip salían surferos, chicas en bikini y un coro en plan Beach Boys… ¿se pueden pedir mejores vibraciones?
Burn This Disco Out – Michael Jackson: Me gusta mucho la parte del bajo, y también la sección de metales que suena por detrás... le dan un aire muy funky. Escribiendo el análisis para estas entradas me acabo de dar cuenta de que Jackson hace en esta canción lo mismo que en Speed Demon: en 2:57 cambia las notas del bajo sin alterar la melodía cantada, dándole un sentido totalmente distinto al conjunto; es como darle otra vuelta de tuerca a un estribillo que ya de por sí era bueno… me encanta.
Wild Flower – The Cult: Ésta ya la hemos escuchado anteriormente en el blog, pero en cualquier caso aquí os he enlazado la versión extendida, que es la que utilicé para la selección, y que era la que nos ponían en Arena los fines de semana. Es una canción que rezuma una energía muy primaria; en mi caso está muy asociada a los primeros picores de la adolescencia… Ya os he hablado un par de veces de aquella chica de mi clase que me gustaba tanto: pues bien, mientras sonaba esta canción en la disco ella se lo montaba conmigo… perdón, he tenido un lapsus: quería decir que se lo montaba con mi amigo, el que conoció en mi fiesta de cumpleaños. Qué le vamos a hacer, no se puede tener todo en esta vida…
Calling Elvis – Dire Straits: Os he puesto el enlace al videoclip porque en su día me llamó mucho la atención, pero para mi cinta de Buen Rollete usé la versión del LP, que era dos minutos más larga (ya os he comentado otras veces que a mí los temas de tres o cuatro minutos me saben a poco). Es una canción con una estructura muy sencilla, pero muy resultona, y me gusta el hecho de que aguante tanto rato el mismo acorde sin cambiar, sobre todo en la parte final.
Look At All Those Idiots – Charles Montgomery Burns: He aquí una rareza dentro de la recopilación, un tema cantado por un personaje de dibujos animados. Pertenece al disco The Simpsons Sing the Blues, que salió un año después de comenzar la serie de televisión. A día de hoy todavía no me he preocupado por averiguar qué músicos participaron en la grabación, pero desde luego tengo que decir (una vez más) que me encanta el bajo. Me hace mucha gracia cuando los músicos sufren una avería a mitad de canción y Smithers, para solucionar el problema, se encarga de tocar un solo de guitarra (excelente, por cierto).
Rise Up – Skunk Anansie: Ésta es más potente que Glorious Pop Song, de la Cara A (no por nada se le llama Power Pop al estilo en el que se ha enmarcado a este grupo), y la letra es bastante buena y tiene un mensaje positivo. Me gusta mucho como canta Skin, la vocalista, y los cambios de registro tan alucinantes que tiene. Skunk Anansie se separaron hace tiempo, pero se han vuelto a reunir hace un par de años y han sacado un nuevo disco que aún no he podido escuchar; a ver si le pego un vistazo en cuanto tenga un rato.
None Of The Above – Duran Duran: Éste es otro de mis grupos preferidos, me parece que han sabido mantener una gran calidad a nivel musical a lo largo de toda su trayectoria. Esta canción tiene un ritmo que incita a moverse, y el solo que hay en 3:39 me parece genial. Si os gustaban los Duran Duran de los ochenta, no os perdáis su último disco: recuerda un poco a aquellos tiempos pero a la vez suena nuevo y fresco, y contiene algunas de las mejores canciones de Buen Rollete que he oído últimamente.
Boom! There She Was – Scritti Politti: Ésta también tiene un bassline bastante chulo… Ya habéis notado que me fijo mucho en el bajo de las canciones: aunque para mucha gente pasa desapercibido, para mí es un elemento muy importante que le da sentido y cohesión a todo el conjunto; hablaremos de esto en otra entrada más adelante. Algunos os habréis preguntado por qué pongo las dos de Scritti Politti en la misma cara: cuando diseñé el listado de temas lo hice pensando que a veces escucharía la cinta empezando por la cara B, o incluso en bucle continuo, con lo cual lo importante no era que las canciones del mismo grupo estuvieran en caras distintas, sino que estuvieran suficientemente distanciadas una de otra.
 
 
Money For Nothing – Dire Straits: Como podéis ver, no he incluido enlaces de audio ni a Everything Counts en la entrega anterior ni a Money For Nothing en ésta… He considerado que ambas canciones tienen suficiente entidad por sí mismas como para aparecer de forma aislada en futuras entradas del blog (Me he dado cuenta de que las dos hablan del consumismo, el dinero y la estupidez del mundo moderno… ¿casualidad?). En cuanto a Money For Nothing, me parece tremenda: esa intro tan larga con el crescendo de la batería es brutal, el riff de guitarra de Mark Knopfler es alucinante, y Sting es como la guinda del pastel cantando a los coros “I want my MTV”… Resulta irónico que, a pesar de meterse a saco con los ídolos prefabricados de la industria musical y de identificarlos directamente con la MTV, fuera precisamente esa cadena de televisión la que encumbrara a Dire Straits a la fama mundial con esta canción. Resulta irónico también que, tres décadas después de que la MTV comenzara sus emisiones con el clip de Video Killed the Radio Star (toda una declaración de intenciones), haya sido YouTube el que haya matado a su vez a la MTV; resulta irónico que una cadena llamada Music Television haya tenido que ir cambiando poco a poco su enfoque (a peor) hasta el punto de modificar su logo hace un par de años porque ya no emite Música en absoluto. En fin… Cambiarán los formatos y los sistemas de transmisión y reproducción, dentro de treinta años YouTube habrá dado paso a su vez a otras plataformas, y llegará un día en que nadie recordará lo que era un cassette… pero siempre tendremos la Música.

martes, 7 de mayo de 2013

Buen Rollete (Cara A)

No es la primera vez que os comento que la buena Música es, en mi opinión, una fuente inagotable de Belleza, y que la vida sin ella sería desde luego mucho más triste; estoy seguro de que muchos de vosotros estáis de acuerdo conmigo en este punto. Ya hace un tiempo os conté que desde muy niño, además de pedirles a mis padres que me compraran cassettes de música, también me confeccionaba mis propias cintas con canciones grabadas de la radio. La edición de estos primeros cassettes, como ya podréis suponer, era bastante burda, con las canciones cortadas por la mitad y la frecuente intromisión de los disk-jockeys de Los 40 Principales comentando la jugada… Posteriormente, cuando empecé a tejer una red de contactos con amigos de gustos musicales similares a los míos, las cintas vírgenes de 90 minutos de TDK pasaron a utilizarse para grabar íntegros los álbumes que me prestaban mis colegas (siempre y cuando me gustaran tras escucharlos, claro está). De este modo, mi colección fue creciendo poco a poco con el paso de los años.
Cuando el volumen de álbumes en mi poder (grabados o comprados, en cassette o en CD) fue suficientemente amplio, el siguiente paso lógico era el de grabar cintas con mezclas de canciones que me gustaran especialmente. La mayoría de estas selecciones, mucho más cuidadas en su edición que las de la época de Los 40, las hice para un artista o un grupo determinado, cogiendo no necesariamente sus Greatest Hits, sino los temas que más conectaban conmigo; pero también grabé unas pocas cintas en las que el denominador común no era un grupo determinado, ni siquiera un estilo musical, sino más bien un estado de ánimo… Esto me hace recordar esa escena de Mejor Imposible en la que el personaje de Melvin Udall, interpretado por Jack Nicholson, tiene que hacer un largo viaje en su coche con su vecino gay y la mujer de la que está enamorado, y confecciona a tal efecto seis CDs de selecciones musicales con títulos tales como “Para romper el hielo”, “Para animar el cotarro”, “Para ir tirando” o “Billie Holiday”.
Aún no os voy a desvelar nada sobre mis otras cintas de selecciones por estados de ánimo, pero, como ya habréis podido deducir por el título de esta entrada, hoy os comentaré algunas cosillas sobre mi “Mezcla de Canciones de Buen Rollete”. ¿Y qué se entiende exactamente por Buen Rollete, en este caso? Se trata de canciones que me transmiten vitalidad, energía, optimismo, alegría; canciones que me dan Esperanza en el Género Humano y me animan a seguir adelante; canciones que me reconcilian con el Mundo… canciones, en definitiva, de buen rollo. Pasaremos a continuación a escuchar la Cara A completa y la semana que viene le daremos la vuelta a la cinta.
 
 
Glorious Pop Song – Skunk Anansie: El disco al que pertenece esta canción es de 1996, y era relativamente reciente cuando grabé la cinta, así que os podéis hacer una idea de la de años que tiene esta selección… Skunk Anansie tiene uno de los directos más cañeros que he visto en mi vida, y aunque este tema es más suavecito tienen otros bastante más potentes; me gustan porque son un grupo sin complejos, que cogen lo que les gusta de aquí y de allá creando una mezcla de elementos muy original.
Speed Demon – Michael Jackson: Sin duda Bad es mi disco favorito de Jackson, tiene un montón de temazos. La parte que más me gusta de esta canción está a los 2 minutos 37 segundos del inicio: la melodía cantada se sigue repitiendo exactamente igual, pero el acorde de fondo cambia dos veces, dándole a la misma frase melódica tres significados completamente distintos, musicalmente hablando… Es un recurso armónico que me encanta; ya hablaremos de esto con más detalle en otra ocasión.
Sisters Are Doin’ It For Themselves – Eurythmics: La versión del disco es un poquito más larga, pero en YouTube sólo he encontrado ésta. Me gusta la batería, suena como una locomotora; y el solo de guitarra también me parece muy bueno. A pesar de que, como ya os dije, no considero que la letra sea el elemento más importante de una canción, en este caso el mensaje también es chulo y optimista.
Peace in the Neighbourhood – Paul McCartney: Aunque no he seguido muy de cerca su discografía después de separarse Los Beatles, tengo algunos álbumes y he podido comprobar que tanto con los Wings como en solitario McCartney ha seguido componiendo canciones muy hermosas. Éste es otro caso en el que la letra ha sido un factor determinante para clasificar la canción como de Buen Rollete. Además, las armonías vocales son francamente bonitas también.
I’ll Hate You Better – Suicidal Tendencies: Para compensar, aquí tenemos un ejemplo clarísimo de una canción que transmite buenas vibraciones sin que la letra ni el título ni el nombre del grupo tengan nada que ver en ello… Me encanta este disco, y en particular este tema porque tiene un montón de armonías, disonancias y cambios de tonalidad superchulos. Y atención al solo de guitarra en 2:10… en dos palabras: im-presionante.
Take Care of Yourself – Level 42: No es éste un grupo del que me atraigan todas las canciones, pero tiene algunas realmente buenas. En particular este tema (como el anterior de la selección) tiene muchos cambios, no te da tiempo a aburrirte de él, y eso es algo que por lo general me gusta. Aunque no esté completo, echadle un vistazo también al videoclip, que es muy divertido, y creo que una de las razones por las que escuchar esta canción de nuevo hace que asome una sonrisa a mi cara.
 
 
Sideshow – Alice Cooper: Canción que abre el fantástico álbum conceptual de 1994 con el que conocí a Alice Cooper: The Last Temptation. En paralelo al disco se publicó también un cómic en tres partes con guión de Neil Gaiman y dibujo de Michael Zulli. Este tema me parece un ejemplo muy representativo del enfoque que ha dado Cooper a toda su trayectoria musical: usar lo siniestro y lo macabro, no tomado demasiado en serio y mezclado con altas dosis de teatralidad, buscando en definitiva el entretenimiento y la diversión.
If You Love Somebody Set Them Free – Sting: Recuerdo que de niño vi este video musical y me pareció el no va más; era como si cada uno de los músicos tuviera un superpoder distinto: éste se puede volver invisible, el otro puede crear un campo de fuerza a su alrededor… Está claro que ha llovido mucho desde entonces en cuanto a efectos visuales. Sting es otro de mis artistas preferidos, tanto en solitario como en su época con The Police.
Everything Counts – Depeche Mode: Para acabar la primera mitad de esta selección por todo lo alto, nada mejor que un peaso de grupo como Depeche Mode. Para mi cinta no usé la versión original, sino el directo de 1989 que cierra la película/documental/concierto 101, de D. A. Pennebaker: un experimento bastante interesante en el que no sólo se seguía el día a día del grupo, sino también las vivencias de unos cuantos fans metidos en un autobús de camino al concierto final de la gira en Pasadena (en una época, por cierto, en la que los reality shows eran algo totalmente desconocido en España, y a lo mejor también en los USA). Esta canción siempre me da muy buen rollo porque la asocio a los días de mi adolescencia, una época de descubrimiento continuo en la que a mis amigos y a mí se nos abrieron los ojos a nuevas formas de Belleza, desconocidas, misteriosas y apasionantes… Nos recuerdo metidos en los Salones Recreativos de debajo de mi casa, jugando a los videojuegos y quedando con las chicas de nuestra clase para ir al Arena Auditorium el viernes por la noche, mientras en la Jukebox sonaba esta canción una y otra vez.